A las 11:47 de Nochebuena mi esposo me envió por error esta foto. Él en la cama de un hotel con otra, mientras yo cuidaba sola a nuestros gemelos con 39° de fiebre. Me dijo “Eso es lo que hacen las madres” – días después mi abogada me mostró algo mucho peor.
“Eso es lo que hacen las madres.”
Fue lo que me dijo Mauricio a las seis de la tarde del 24 de diciembre, mientras yo cargaba a Emma con 39 de fiebre y Mateo lloraba desde su cuna con la carita roja, sudada y caliente.
A las 11:47 de esa misma noche, me envió por error una foto suya en la cama de un hotel con otra mujer.
Yo estaba de pie junto al árbol de Navidad, en nuestro departamento de la Roma en la Ciudad de México, con Mateo ardiendo contra mi pecho y su hermana gemela llorando en la recámara. Había puesto villancicos bajitos para no sentir el silencio tan grande.