A las 3:12 de la madrugada estaba vendada de pies a cabeza en la UCI cuando la amante de mi esposo entró y sonrió: “¿Todavía sigues viva?”. Tenía tres costillas fracturadas y apenas podía respirar, pero no grité. Solo la miré en silencio. Horas después, mi esposo llegó con 5 millones y una condición relacionada con nuestro hijo que convirtió aquella golpiza en algo todavía peor.

La otra, los documentos del proyecto costero.

Alejandro abrió la segunda.

Y por primera vez desde que lo conocía vi miedo verdadero en sus ojos.

Entonces preguntó:

—Valeria… ¿de dónde sacaste esto?

Yo sonreí.

Porque todavía no sabía quién estaba detrás de mí.

Y estaba a segundos de descubrirlo.

PARTE 3

—Quiero convivir con Mateo tres días por semana y pasar con él la mitad de las vacaciones —dije—. También quiero una garantía escrita de que no saldrá del país sin mi autorización.

Alejandro dejó los documentos sobre la mesa.

—Eso no va a pasar.

Mi abogado, Mauricio Serrano, permaneció tranquilo.

—Entonces presentaremos la demanda.

Renata soltó una carcajada.

—¿De verdad creen que pueden venir aquí a amenazarnos?

Mauricio abrió otra carpeta.

—No es una amenaza. Es información. La autorización ambiental del desarrollo de Bahía Esmeralda está siendo revisada. Además, existen inconsistencias entre el proyecto aprobado y las obras ejecutadas.

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