Nuestros abogados comenzaron los procedimientos necesarios para determinar responsabilidades y reclamar los importes que correspondieran.
También inicié los trámites para poner fin a nuestro matrimonio.
Julián intentó comunicarse conmigo en numerosas ocasiones.
A veces pedía perdón.
Otras veces decía que yo había exagerado.
Incluso llegó a afirmar que pensaba regresar cuando terminara de organizar su nueva situación.
Pero había una pregunta que nunca pudo responder.
Si realmente pretendía volver, ¿por qué había preparado una casa en Londres con otra mujer?
¿Por qué le había dicho que estaba divorciado?
¿Y por qué había intentado disponer de una suma tan importante de dinero sin explicármelo?
Sus respuestas cambiaban cada vez.
Hasta que dejé de escucharlas.
La carta que llegó seis meses después
Una tarde encontré un sobre en el buzón.
Venía de Londres.
Reconocí inmediatamente la letra de Julián.