El médico hizo una pausa.
—Pero hay algo más.
Yo ya temía escuchar aquella frase.
—¿Qué?
Miró su reloj.
—Jake me pidió que te llevara a otro piso del hospital, si tú estabas dispuesta.
—¿Por qué?
—Porque el proceso de donación ya ha comenzado. Y hay una familia de la que Jake sabía antes de morir.Haz Donaciones Solidarias
Lo miré fijamente.
—¿Cómo podía saberlo?
El doctor Daniel me explicó que varias semanas antes Jake había conocido en el hospital a un hombre llamado Peter.
Peter era padre de dos hijos y llevaba meses esperando la posibilidad de recibir un trasplante.
A menudo eran atendidos en la misma planta.
Un día, Jake vio al hijo pequeño de Peter sentado durante horas frente a la habitación de su padre haciendo sus deberes.
Aquella noche Jake le preguntó al médico si existía alguna posibilidad legal y médicamente apropiada de que, después de su muerte, su donación pudiera ayudar a aquella familia.Organizar Fotos Familiares
Nadie le prometió nada.
Había normas, requisitos de compatibilidad y procedimientos médicos que debían cumplirse.
Pero Jake siguió preguntando hasta el último momento.
—La familia de Peter todavía no sabe quién podría ser un posible donante —me explicó el doctor—. Y puede que nunca lo sepan, a menos que las circunstancias lo permitan y tú quieras tener contacto. Jake no quería que se rompiera ninguna norma. Simplemente repetía que, si después de su muerte quedaba algo sano de él, quería que se convirtiera en más tiempo para otra persona.
Cerré los ojos.
Recordé aquella tarde en el porche.Apoyo emocional pérdida
Si no puedo ver crecer a Lily, quizá alguien más pueda quedarse un poco más de tiempo con sus hijos gracias a mí.
De repente, aquellas palabras adquirieron un significado completamente diferente.
No fui al otro piso.
No aquel día.