—Hoy lo terminaremos todo —respondió mi padre—. Después de eso, ya no tendrás que esconder tus manos.
Al escuchar aquellas palabras, no pude controlarme. Abrí
—Hoy lo terminaremos todo —respondió mi padre—. Después de eso, ya no tendrás que esconder tus manos.
Al escuchar aquellas palabras, no pude controlarme. Abrí