Capítulo 2 — El hombre que llevó a Greta

Capítulo 2 — El hombre que llevó a Greta

—Sí…

La voz de Karen cambió cuando pronunció aquella palabra.

Ya no sonaba como una administradora llamando por un asunto rutinario.

Sonaba cautelosa.

Demasiado cautelosa.

—¿Qué pasa con Owen? —pregunté.

—Necesito que venga aquí, pero antes quiero que me prometa algo.

—¿Qué?

—No hable con él hasta que llegue.

Sentí que se me cerraba el estómago.

—Karen, ¿qué está pasando?

Hubo otra pausa.

—Cuando Owen trajo a Greta, todo parecía normal. La registró en recepción, entregó la autorización que usted había firmado y esperó unos minutos.

—Entonces, ¿cuál es el problema?

—El problema es lo que ocurrió después.

Me levanté de la silla de la sala de descanso del hospital.

—¿Qué ocurrió?

Karen bajó la voz.

—Greta nos dijo que no quería quedarse.

Mi corazón se detuvo.

—¿Qué?

—No porque no le guste el campamento. De hecho, estaba muy emocionada cuando llegó. Pero después de que Owen se fue, empezó a preguntar si usted sabía lo que él había hecho.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué había hecho?

—Eso es precisamente lo que no entiendo.

Me aparté de la mesa.

—Voy para allá.

—Bien. Y, por favor, no llame a Owen.

—No lo haré.

Colgué.

Durante unos segundos me quedé inmóvil en medio de la sala.

Mis compañeros seguían trabajando.

Las máquinas continuaban emitiendo sus pitidos.

Una enfermera pasó junto a mí con una carpeta en las manos.

Todo parecía normal.

Pero mi mundo acababa de cambiar.

Owen.

Mi amigo.

El hombre al que había confiado a mi hija.

El hombre que había estado en nuestra casa cientos de veces.

El hombre que Greta abrazaba cada vez que lo veía.

No podía entender qué había ocurrido.

Intenté llamarla directamente al teléfono del campamento.

Karen respondió.

—Está conmigo.

—¿Puedo hablar con ella?

Hubo una pausa.

—Sí.

Escuché unos pasos.

Luego la voz de mi hija.

—Mamá.

Solo esa palabra.

Pero algo en su tono me hizo cerrar los ojos.

—Hola, cariño. ¿Estás bien?

—Sí.

—¿Seguro?

—Sí.

—Karen me dijo que pasó algo con Owen.

Silencio.

—Greta, puedes contarme.

—No quería decírtelo por teléfono.

—¿Por qué?

—Porque él me dijo que no lo hiciera.

Sentí que se me helaba la sangre.

—¿Qué te dijo?

—Que era un secreto.

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