Capítulo 2 — El hombre que llevó a Greta

Miré hacia la puerta de la sala.

—Greta, escucha atentamente. Nunca tienes que guardar un secreto que te haga sentir asustada, incómoda o confundida.

No respondió.

—¿Entiendes?

—Sí.

—Ahora dime qué pasó.

Escuché su respiración.

—Cuando llegamos al campamento, Owen dijo que primero tenía que llevarme a otro sitio.

—¿A dónde?

—Dijo que era una sorpresa.

—¿Y fueron?

—Sí.

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

—¿Dónde?

—A una casa.

—¿Qué casa?

—No lo sé.

—¿Era la casa de alguien que conocías?

—No.

Me apoyé contra la pared.

—¿Qué pasó allí?

Greta tardó unos segundos en responder.

—Owen habló con un hombre.

—¿Qué hombre?

—No sé quién era.

—¿Lo habías visto antes?

—No.

—¿Qué hicieron?

—Hablaron dentro de la casa.

—¿Y tú?

—Me quedé en el coche.

Mi estómago dio un vuelco.

—¿Cuánto tiempo?

—Mucho.

—¿Cuánto es “mucho”?

—Creo que casi una hora.

Cerré los ojos.

Una hora.

Mi hija de diez años sola en un coche mientras Owen estaba dentro de una casa con un desconocido.

—¿Estabas asustada?

—Un poco.

—¿Por qué no llamaste?

—Mi teléfono no tenía señal.

Miré el reloj.

Todo aquello había ocurrido hacía apenas unas horas.

—¿Y después?

—Owen volvió.

—¿Qué te dijo?

—Que no podía contarle a nadie que habíamos ido allí.

—¿Te explicó por qué?

—No.

—¿Y luego te llevó al campamento?

—Sí.

Sentí que las piezas no encajaban.

—Greta, ¿cómo supiste que no debías contarme?

—Porque cuando llegamos al campamento, Owen me dijo algo.

—¿Qué?

Mi hija guardó silencio.

—Greta.

—Dijo que si te contaba lo de la casa, tú ibas a meterte en problemas.

—¿Qué clase de problemas?

—No lo sé.

—¿Te dijo que alguien iba a hacerte daño?

—No.

Su voz se volvió aún más baja.

—Dijo que podían quitarte tu trabajo.

Me quedé paralizada.

Como enfermera, mi trabajo era lo que mantenía nuestra casa funcionando.

Pero aquello no tenía sentido.

—¿Por qué alguien querría quitarme el trabajo?

—No lo sé, mamá.

Karen tomó nuevamente el teléfono.

—Creo que es mejor que venga.

—Estoy saliendo ahora mismo.

Conduje hasta el campamento intentando mantener la calma.

No podía permitirme sacar conclusiones.

Owen podía tener una explicación.

Podía haber sido un malentendido.

Quizá aquella casa era de un familiar.

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