Me llevé una mano a la boca.
—¿Tú organizaste todo esto?
—Ayudé en lo que pude —respondió—. El estadio, la organización benéfica y muchas otras personas hicieron posible este día. Yo solo quería que Ethan tuviera un recuerdo hermoso.
Ethan sonrió.
—¡Entonces gracias, tío Michael!
La palabra tío pareció romper algo dentro de aquel hombre.
Michael cerró los ojos un instante y abrazó a Ethan con suavidad.
—Gracias a ti, campeón.
Daniel se cubrió el rostro con ambas manos.
Yo no sabía si estaba llorando por la emoción de reencontrarse con su hermano o por la culpa de haber mantenido aquel secreto durante tantos años.
Quizá fueran ambas cosas.
Pero todavía faltaba algo.
Lo noté en la expresión de Michael. Había una razón por la que había pedido que nos diéramos la vuelta. Algo que aún no había dicho.