Capítulo 2 — La caja que guardaba veintisiete años de gratitud

Sophie tomó el teléfono unos segundos después. Su voz seguía cansada por el tratamiento, pero sonaba más animada que la semana anterior.

—¿Qué ha pasado?

Miré la caja abierta sobre mi escritorio.

—Hace veintisiete años, cuando vosotras erais bebés, le di mis últimos diez dólares a un hombre que estaba pasando por un momento terrible. Nunca volví a verlo. Hoy su abogado ha venido a decirme que ese hombre me estuvo buscando durante años.

Hubo un silencio al otro lado.

—¿Y por qué te buscaba? —preguntó Emma.Miré el billete.

—Para darme las gracias.

Sophie soltó una pequeña risa.

—Mamá, eso suena exactamente a algo que tú harías. Ayudar a alguien y después olvidarte de contarlo.

Me reí entre lágrimas.

Por primera vez en meses, la presión que sentía en el pecho disminuyó.

Todavía tenía deudas. Sophie seguía enferma. El futuro no se había vuelto sencillo solo porque un hombre al que apenas conocía hubiera dejado una fundación.

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