Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.
Miré a Florence.
Por primera vez en veinte años, vi algo diferente en sus ojos.
Miedo.
Ella conocía aquel sobre.
—No lo abras aquí —dijo.
Mi madre negó con la cabeza.
—Tiene derecho a saberlo.
Tomé el sobre con manos temblorosas.
Estaba sellado.
Dentro había varias hojas amarillentas y una fotografía.
Saqué primero la fotografía.
Era una imagen de mi madre, mucho más joven, sosteniendo a una niña pequeña.
Yo.
Pero había alguien más en la fotografía.
Un hombre que nunca había visto.
Detrás de la imagen había una fecha.
Y una frase escrita con tinta azul:
“Si alguna vez vuelven por Nora, dile la verdad sobre su padre.”
Levanté la mirada.
—¿Quién es este hombre?
Mi madre comenzó a llorar.
Mi padre se quedó completamente pálido.