Capítulo 2 — Lo que Lila no podía contar

Un segundo después, alguien golpeó.

Tres golpes.

Lentos.

Seguros.

La enfermera se acercó a la puerta, pero el director levantó una mano para detenerla.

—No abras todavía.

Otro golpe.

Entonces una voz masculina sonó desde el otro lado.

—¿Lila?

La niña comenzó a llorar.

Valerie se colocó delante de la camilla.

—No quiero que entre.

El director miró hacia la puerta.

—Señor Mercer, por favor espere en el pasillo. Estamos atendiendo a su hija.

—Solo quiero verla.

—En este momento no es posible.

Hubo un silencio.

Luego la voz del hombre cambió.

Ya no sonaba preocupada.

Sonaba fría.

—Soy su padre.

El director respondió:

—Y ella está bajo nuestra supervisión mientras recibe atención médica.

—Entonces quiero saber qué les ha dicho.

Valerie sintió un escalofrío.

Lila se llevó ambas manos a los oídos.

—No…

Valerie se arrodilló junto a ella.

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