Capítulo 2: Tango sobre los fragmentos del pasado

—¿Dijiste algo, Emily? —La voz de Grant era suave, pero aún delataba esa implacable frialdad que helaba la sangre de sus subordinados. Mantenía la mano extendida, como si estuviera tanteando hasta dónde se atrevería aquella chica indefensa a llevar su locura.

Pero antes de que pudiera responder, una voz temblorosa pero autoritaria se alzó desde el fondo de la sala, haciendo que Grant se estremeciera como si acabara de ser azotado.

— ¡Grant, baja la mano! ¡Baja la mano inmediatamente, niño estúpido!

Eleanor Whitmore se levantó de su sillón. Su figura octogenaria, ataviada con un sobrio vestido de terciopelo negro como la noche, parecía frágil, pero sus ojos brillaban con una intensidad capaz de reducir a cenizas a cualquiera en la sala. La anciana se apoyaba en un bastón con empuñadura de plata, pero caminaba con paso firme, abriéndose paso entre la multitud de invitados, quienes al instante se apartaron a su paso con una mezcla de admiración y reverencia.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *