Me quedé mirándolo, esperando alguna señal de que estaba tomándome el pelo.

Pero no había ninguna.
Desde aquel día, le pagué 250 dólares todos los meses, sin excepción.
Trabajaba en un supermercado, reponía productos
Me quedé mirándolo, esperando alguna señal de que estaba tomándome el pelo.

Pero no había ninguna.
Desde aquel día, le pagué 250 dólares todos los meses, sin excepción.
Trabajaba en un supermercado, reponía productos