PARTE 1
Lucía Serrano estaba embarazada de 6 meses cuando su marido la obligó a inclinarse sobre una vieja mesa de madera del patio y su suegra levantó una vara de mimbre como si estuvieran impartiendo una lección doméstica que nadie fuera de aquella casa tenía derecho a cuestionar. Markdown đã dán (1)
La casa estaba en las afueras de Alcalá de Guadaíra, en una calle de fachadas claras, macetas de geranios y vecinos que se saludaban desde las puertas. Desde fuera, Álvaro Vega parecía el marido correcto: trabajaba en una empresa de climatización, pagaba las facturas puntualmente y acompañaba a Lucía a algunas revisiones del embarazo. Carmen, su madre, repetía a todo el barrio que aquella criatura sería “la alegría de la familia”.
Dentro de casa, sin embargo, cada decisión de Lucía necesitaba aprobación.
Todo empezó a empeorar cuando anunció que quería pasar 4 días en Sevilla con Irene, su hermana mayor. Dormía mal, tenía molestias en la espalda y necesitaba tranquilidad antes de su siguiente consulta. No estaba abandonando a nadie. Solo quería descansar.