Mi madre cambió de expresión.
—Soy tu madre, Valeria. Te di la vida.
—Y ahora quieres quitármela para proteger a Daniel.
Antes de que pudiera responder, el agente Rivas recibió una llamada.
Salió unos minutos y regresó con una noticia.
Habían encontrado una grabación parcial de la cámara instalada en el automóvil.
La imagen mostraba claramente a un hombre conduciendo.
Daniel.
Además, el asiento del copiloto parecía estar vacío.
Mi madre dejó de llorar.
—Valeria, puede retirarse por ahora —dijo el agente—. Seguiremos investigando.
Al salir de la comandancia recibí otra llamada.
Era Mauricio, el hijo del hombre atropellado.
—La esposa de su hermano me dio su número —explicó con voz quebrada—. Dice que usted manejaba y que debemos exigirle los gastos médicos.
Sentí una rabia difícil de describir.
Karla me había mandado esa misma mañana una fotografía de su ultrasonido, suplicándome que no abandonara a su familia.