Recuperar la vista le permitió reconocer rostros.
Recuperar la memoria le devolvió a su padre.
Pero recuperar el derecho a decidir quién podía tocar su vida fue lo que realmente la hizo volver.
Y desde entonces nunca olvidó una verdad:
Quien te quiere de verdad puede ayudarte a caminar cuando no ves el camino.
Pero jamás apaga todas las luces para obligarte a caminar únicamente detrás de él.