A las 18:20, Carmen descubrió la verdad.
No hizo falta que Lucía se lo dijera.
La directora de la sucursal donde Roldán Motor gestionaba sus cuentas llamó al padre de Álvaro para informar de que la operación quedaba suspendida hasta aclarar la autenticidad de varios documentos. Durante la conversación mencionó que la persona cuyos datos habían sido utilizados era la presidenta de la entidad inversora.
Según contaría después Sergio, Carmen se quedó sentada en la cocina con el teléfono en la mano.
—No puede ser —repitió.
Álvaro ya lo sabía.
Y por primera vez no pudo esconderse detrás de su madre.
Esa noche apareció en la entrada del hotel donde creía que Lucía se alojaba. No consiguió subir. Irene había avisado a recepción y seguridad.
Álvaro dejó una carta.
Lucía la leyó al día siguiente.