El detalle definitivo
Cuando bajó la mirada,
sus ojos se posaron en el cuello del muchacho. Noah llevaba un collar sencillo, del que colgaba un pequeño dije de plata de forma ovalada. La luz de la lámpara lo iluminó por un segundo y Diane pudo distinguir, cerca del borde inferior, un pequeño arañazo, casi imperceptible para cualquiera que no supiera dónde mirar.
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Ella lo sabía. Ella conocía cada milímetro de aquel colgante.
No lo había vuelto a ver en 21 años, pero lo reconoció al instante. Era el mismo collar que había pertenecido a su familia, el mismo que había desaparecido junto con parte de su historia hacía más de dos décadas. Verlo colgado del cuello de aquel joven, que además compartía los ojos y la marca de nacimiento de su hermano, era demasiado para atribuirlo al azar.