Durante horas avanzó lentamente, manteniendo la calma y hablándole en voz baja. Cada movimiento tenía que ser cuidadoso. Un paso incorrecto podía hacer que el animal reaccionara por miedo.
Finalmente logró liberar la pata atrapada y pudo comenzar el tratamiento de la grave lesión. Después de recuperarse, el joven león fue devuelto a la naturaleza.
Antes de desaparecer entre la vegetación, el animal se quedó mirando a Daniel durante varios segundos.
Nadie sabía exactamente qué significaba aquella mirada, pero quienes estuvieron ahí recordaron que parecía como si el león intentara reconocer a la persona que le había dado una segunda oportunidad.
Con el paso del tiempo, Daniel volvió a ver al mismo animal algunas veces cerca de los límites de la reserva. Nunca intentó acercarse demasiado. No buscaba comida ni contacto. Simplemente permanecía a cierta distancia observándolo durante unos momentos antes de marcharse nuevamente.