Tú estás muerta. A tu padre lo asesinaron y a ti… a ti te buscaron por todo el estado.—Estoy viva. Pero mi padre no sobrevivió a lo que pasó después de que te fuiste —dije, sintiendo cómo las lágrimas se mezclaban con el agua que salpicaba el suelo—.
Te di el único recuerdo que me quedaba de mi madre para que te protegiera. Prometiste que volverías por mí. ¿Por qué nunca regresaste? ¿Por qué nos dejaste destruir?Antes de que él pudiera responder, la pesada puerta del baño se abrió de golpe.
—¡Pero qué desastre es este! —la voz chillona y autoritaria de una mujer joven resonó en el lugar.Era Rebecca, la prometida te ocurra pedir el pago del día. Fuera de mi vista antes de que te mande a la cárcel por intento de asalto.Los guardias me tomaron de los brazos, levantándome del suelo con brusquedad.—¡Rebecca, no te atrevas! —gritó Julian, intentando forzar sus manos a moverse para detenerlos, pero el esfuerzo solo le causó un espasmo de dolor—.