Rebecca y su familia planearon el accidente que me dejó en esta silla para quedarse con mi fortuna, pero no saben que estoy recuperando la movilidad en secreto.Me quedé sin palabras, mirando a mis hijos a salvo.—Tu hijo ya tiene a los mejores médicos de la ciudad cuidándolo —continuó Julian, su voz quebrándose por la emoción—.
No sé qué pasó en estos veinte años, Elena… pero no voy a dejar que pases hambre ni un segundo más. Te necesito. Necesito a la única persona en la que puedo confiar para destruir a los que nos traicionaron. Mañana un auto irá por ti. ¿Vas a ayudarme a recuperar mi imperio?Miré el rostro recuperado de mi hijo Brandon, y luego pensé en los ojos del niño que se parecía tanto a él.
El mismo Brandon que tenía la misma forma de ojos que el hombre que hablaba por el teléfono.Julian no solo era el chico del pasado. Julian era el padre que mis hijos nunca conocieron, y él todavía no lo sabía.Apreté el teléfono contra mi oído y respondí:—Acepto.