Y ahora estaba delante de mí.
De pie.
Ethan caminó hacia donde yo estaba.
—¿Sabes qué es lo raro?
—¿Qué?
—Durante meses pensé que quería ver al sheriff destruido.
—¿Y ahora?
Miró hacia la cancha.
—Ahora solo quiero recuperar mi vida.
Le puse una mano en el hombro.
—Eso es exactamente lo que estás haciendo.
Mi teléfono vibró.
Era un mensaje de Victor.
Una fotografía.
Él y Bell estaban sentados frente a una pequeña cafetería.
Debajo había escrito:
“Sin secretos. Nunca más.”
Sonreí.
Guardé el teléfono.
Durante diecisiete años había pensado que desaparecer era la mejor manera de proteger a mi familia.
Había escondido mi pasado.
Había enterrado preguntas.
Había aceptado silencios.
Me equivoqué.
Proteger a una familia no significa ocultarle el mundo.
Significa permanecer a su lado cuando el mundo cambia.
Ethan volvió al centro de la cancha.