Ortega se acercó.
—¿Matrícula?
Daniel se la dio.
Ortega comenzó a escribir.
—¿Quién tenía asignado ese coche?
El investigador hizo una llamada.
La respuesta llegó menos de un minuto después.
Cuando colgó, su rostro había perdido todo color.
—Sargento Nolan Price.
Recordé al hombre que había estado frente a la habitación de Ethan.
El mismo que me había dicho que no convirtiera aquello en algo más grande de lo que era.
—Price estuvo aquí esta noche.
—Lo sé.
—¿Y antes de venir aquí siguió a Elena?
—Eso parece indicar la grabación, pero necesitamos establecer qué ocurrió después.
En ese momento apareció otro mensaje del número desconocido.
Esta vez no era una fotografía.
Era una ubicación.
Una carretera secundaria a unos treinta kilómetros del hospital.
Debajo había dos palabras:
“Coche abandonado.”
Ortega llamó inmediatamente a su equipo.