El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

Yo no dije nada.

Veinticinco minutos después llegó la confirmación.

Habían encontrado el coche de Elena.

Vacío.

La puerta del conductor estaba abierta.

Su bolso seguía dentro.

Pero Elena había desaparecido.

Y había algo más.

En el asiento del copiloto encontraron un teléfono roto.

La tarjeta de memoria seguía intacta.

Ortega recibió una fotografía preliminar de la pantalla.

Me la enseñó.

Había varios vídeos.

El último había sido grabado a las 22:18.

La misma hora aproximada en la que Ethan recibió los disparos.

—Puede ser la grabación que hizo Elena —dije.

—Puede ser.

—Entonces ya tenemos lo que necesitamos.

Ortega negó con la cabeza.

—Tenemos una posible prueba. Primero hay que verificarla.

Miré por la ventana del pasillo.

El amanecer comenzaba a iluminar el cielo.

Entonces ocurrió algo inesperado.

Una enfermera salió corriendo de la habitación de Ethan.

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