El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

Sabía exactamente de quién hablaba.

—No.

—Pero cuando estabas hablando por teléfono…

—Escúchame.

Le tomé la mano.

—He hecho cosas en mi vida de las que nunca te he hablado. Pero esto no va a resolverse así.

—Él me disparó.

—Y por eso quiero que responda ante la justicia, si las pruebas establecen lo ocurrido.

Ethan miró hacia sus piernas.

—Quiero verlo perderlo todo.

—Ahora mismo quiero verte volver a levantarte.

Sus ojos se humedecieron.

—¿Y si no puedo?

Me incliné hacia él.

—Entonces construiremos nuestra vida alrededor de lo que sí puedas hacer. Pero todavía nadie ha dicho que no volverás a caminar.

—Tengo miedo.

—Yo también.

Era la primera vez que se lo admitía.

Ethan me miró sorprendido.

—¿Tú?

—Especialmente yo.

Apretó mi mano.

Aquella conversación hizo por mí algo que ninguna operación militar había conseguido.

Me recordó qué estaba defendiendo realmente.

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