Podía intentar atraer la atención de sus captores hacia él con la esperanza de aprovechar la confusión.
No lo hizo.
Apartó lentamente los ojos, como si jamás hubiera visto a nadie.
Ese gesto golpeó a Adrián más que cualquier petición de ayuda.
Desde que su madre había fallecido y su padre desapareció de su vida después de una cadena de problemas familiares, Adrián había aprendido una norma sencilla: cuando nadie te protege, sobrevives procurando que nadie te vea.
Podía marcharse.
Nadie sabría que había estado allí.
Sin embargo, observó a aquella mujer protegiendo su escondite mientras ella misma estaba aterrorizada.
Miró al suelo.
Había una piedra grande junto a su zapatilla.
Adrián la tomó.
Se incorporó lentamente.
Y salió de entre los árboles.
—¡Eh!
Los 2 hombres se giraron.
Adrián lanzó la piedra contra la chapa de la furgoneta, provocando un estruendo, y echó a correr en dirección contraria.
Uno de ellos salió detrás de él.
El otro soltó durante unos segundos a Elena.
Fue suficiente.
Ella cayó, rodó por la pendiente y consiguió esconderse entre unos matorrales mientras Adrián corría hacia la carretera gritando para llamar la atención de cualquiera que pudiera escucharlo.
Lo que ninguno sabía era que, a pocos kilómetros, una patrulla de la Guardia Civil acababa de recibir una llamada.
Y cuando Elena pudo contar lo sucedido, pronunció el nombre de Sergio.
Pero los investigadores descubrirían muy pronto que el socio no había construido aquella mentira solo.
A las 6:12 alguien había enviado desde el teléfono de Elena un mensaje tranquilizando personalmente a sus hijos.
Y la persona que confirmó que ese mensaje era auténtico estaba sentada aquella misma tarde en la sala de espera del hospital, abrazando a Elena y fingiendo estar destrozada.
PARTE 2
Adrián regresó al bosque con los agentes para señalar el lugar exacto de la fosa. Los 2 hombres fueron localizados antes de abandonar la comarca y la furgoneta apareció con objetos personales de Elena en su interior.
Sergio Beltrán fue detenido horas después.
Sin embargo, negó haber actuado solo.
La policía revisó llamadas, cámaras, accesos a la empresa y movimientos bancarios. Entonces apareció una conversación eliminada entre Sergio y un número que Elena conocía de memoria.