Ella apareció en lo alto de la escalera.
Álvaro levantó la vista.
Durante unos segundos volvió a parecer el hermano mayor que había dominado toda su infancia.
—Diles que fue un accidente —exigió—. Sabes todo lo que he conseguido. Sabes cuántas vidas salvo.
Elena apretó la barandilla.
—También sé lo que me hiciste.
El rostro de Álvaro cambió.
—Entonces pregúntale a papá por qué conservaba tus informes.
Adrián frunció el ceño.
Álvaro sonrió por primera vez.
—¿De verdad crees que yo era el único secreto de nuestra familia?
PARTE 3
Aquella misma noche regresaron a Barcelona.
Elena apenas habló durante el vuelo. La frase de Álvaro había abierto una puerta que llevaba años cerrada. No sabía qué significaban aquellos “informes”, pero recordaba vagamente a su padre entrando en su habitación con una cámara antigua, preguntándole dónde le dolía y ordenándole que se quedara quieta.