Me quedé inmóvil.
—¿Mi esposo y mi suegra?
—Sí.
Sentí ganas de llorar, pero Gabriela todavía no había terminado.
—También encontramos referencias a un instrumento notarial que tu padre otorgó antes de morir.
Sacó otra hoja.
Era una disposición patrimonial en favor de Camila.
Mi padre había previsto que parte de sus bienes se destinara a la educación de su nieta.
Y había nombrado a Rodrigo para realizar ciertas gestiones, bajo obligaciones específicas.
—Tu padre confió en él —dijo Gabriela.
Miré la firma de papá.
La reconocí inmediatamente.
Era la misma letra con la que escribía mi nombre en las tarjetas de cumpleaños.
Me cubrí el rostro.
—Papá pensaba que Rodrigo iba a cuidar de nosotras.
Gabriela guardó silencio.
Después añadió:
—Hay algo más.
Levanté la mirada.
—Encontramos una carta que tu padre dejó anexada al expediente notarial.