—Solicitamos que los bienes adquiridos exclusivamente por el señor Hale permanezcan fuera de la división matrimonial. También pedimos que la señora Hale asuma las deudas generadas por su administración del hogar.
Vivian sonrió.
Yo sentí que el pulso me golpeaba detrás de los ojos.
—¿Tiene algo que añadir, señora Hale? —preguntó la jueza.
—Sí.
Abrí el maletín. El cierre metálico produjo un sonido seco, demasiado fuerte en aquella sala.
Saqué la carpeta azul y la coloqué sobre la mesa.
Richard dejó de reír.
—¿Qué pretende hacer? —susurró Preston.
Lo miré por primera vez desde que había entrado.
—Leer la primera página.
Martin dio un paso hacia mí.
—Su señoría, esa carpeta no fue presentada dentro del plazo establecido.
—Entonces puede explicar por qué su propio cliente la mencionó en una declaración firmada —respondí.
La jueza extendió la mano.