Después me enseñó otro documento.
Era un acuerdo privado entre Inversiones del Valle y una empresa de construcción.
Según aquel acuerdo, la propiedad sería utilizada como garantía para obtener financiación destinada a un proyecto inmobiliario.
Si la operación prosperaba, Ricardo recibiría una cantidad considerable de dinero.
Pero había algo que me llamó todavía más la atención.
Una parte de los fondos se transferiría a una cuenta vinculada a una empresa llamada Rivas Consultores.