La hija de la empleada miró el retrato del hijo desaparecido y reveló un secreto imposible tras diez años

La madera cayó al suelo.

—Bruno…

Alejandro comenzó a llorar.

—Perseguía aves en 

la playa.

El muchacho abrió la boca.

—Ladraba muchísimo… pero nunca las alcanzaba.

—Sí.

La cara del adolescente se deshizo.

Aquello no era una historia contada por otro.

Era su recuerdo.

—¿Cómo sabes eso?

—Porque yo estaba aquí.

Alejandro señaló hacia la terraza.

—Yo te veía correr con él.

El muchacho retrocedió.

Miró detenidamente el rostro del hombre.

—Yo… intentaba dibujarte.

Alejandro sintió que las rodillas casi no lo sostenían.

—Soy tu padre.

El adolescente comenzó a llorar.

Había escapado de la casa hogar tres años atrás.

Primero buscó el
portón que recordaba, pero el miedo y la confusión pudieron más.

Finalmente llegó hasta aquella casa de la costa.

Era el único lugar completo que sobrevivía dentro de su memoria.

Había vivido allí escondido, sobreviviendo como podía, convencido de que quizás su padre ya no existía o nunca lo encontraría.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *