—Papá…
Alejandro abrió los brazos.
No corrió hacia él.
No quiso asustarlo.
Esperó.
Un segundo.
Dos.
Entonces Emiliano cruzó la habitación y se lanzó contra su pecho.
Alejandro lo abrazó.
No era una fotografía.
No era un recuerdo.
No era
—Papá…
Alejandro abrió los brazos.
No corrió hacia él.
No quiso asustarlo.
Esperó.
Un segundo.
Dos.
Entonces Emiliano cruzó la habitación y se lanzó contra su pecho.
Alejandro lo abrazó.
No era una fotografía.
No era un recuerdo.
No era