En otras ocasiones sentí una confusión tan intensa que incluso las decisiones más sencillas podían exigirle un esfuerzo inesperado.
Aquello resultaba especialmente difícil para un hombre como él.
Dante estaba acostumbrado a dirigir su organización, a reconocer cualquier señal de peligro y a mantener un control riguroso sobre su entorno.
Su autoridad no dependía únicamente del miedo que inspiraba.
También dependía de su capacidad para recordar, anticiparse y tomar decisiones.
Pero desde el atentado había comenzado a perder parte de aquella seguridad.
Algunos días despertaba sintiéndose perfectamente capaz de ocuparse de sus asuntos.
Otros necesitaban retirarse, cerrar los ojos y soportar el dolor hasta que disminuya.
Había aprendido a vivir con la incertidumbre.
Aunque jamás habría admitido ante sus hombres cuánto le preocupaba.
La explosión había ocurrido tres años antes.
Uno de sus automóviles quedó destruido.Dante sobrevivió, pero sufrió heridas importantes.