Después otra.
No era una sola abertura.
Era una pequeña red antigua que comunicaba distintos puntos del sistema.
Altagracia miró hacia el terreno de sus vecinos.
Ahora entendía por qué Refugio solía decir que aquellas zanjas tenían más historia de la que parecía.
Nunca había alcanzado a descubrirla completa.
Ella tampoco.
Hasta ese día.
Pero todavía faltaba una pregunta.
¿Por qué el tramo de Altagracia había resistido cuando los demás empezaban a quedarse secos?
El ingeniero tomó otra medición.
Luego otra.
Después pidió comparar el agua de tres puntos distintos.
El comisariado tuvo que aceptar algo que nadie había querido admitir durante meses: habían estado observando el problema desde arriba.
Habían mirado el nivel del agua.
Habían mirado la lama.
Habían mirado los peces.
Pero casi nadie había revisado las piedras.