La Piedra Que Explicaba Por Qué El Canal De Altagracia Seguía Llevando Agua-lbsuong

Altagracia sí.

Porque llevaba años haciéndolo.

El ingeniero pidió que Wenceslao anotara las mediciones.

El joven abrió su libreta.

Por primera vez, sus apuntes dejaron de ser una lista de razones para retirar los peces.

Ahora registraba los niveles de agua.

La profundidad.

La velocidad aproximada del flujo.

Y la ubicación de cada conexión antigua.

Deodoro permaneció detrás de ellos.

—Entonces los peces sí sirvieron —dijo.

El ingeniero respondió sin mirarlo.

—Sirvieron para una parte del problema.

Altagracia añadió:

—Pero no hicieron todo.

El hombre asintió.

Aquella precisión era importante.

Porque la solución no podía convertirse en otra historia exagerada.

No había milagro.

No había un animal capaz de resolver por sí solo una sequía.

Había una mujer que había observado un canal durante años, un sistema antiguo que estaba parcialmente obstruido y una decisión que había obligado a todos a mirar un lugar que daban por perdido.

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