El comedor entero quedó paralizado.
Nadie recordaba haber visto a alguien evitar los ataques de Vanessa con semejante tranquilidad.
Aquello terminó de hacerla perder el control.
derribarla.
Sin embargo, esta vez la recién llegada dejó de limitarse a defenderse.
Con un movimiento rápido y preciso atrapó el brazo de su rival.
Aprovechó el impulso de Vanessa y giró su cuerpo con una técnica impecable.
Un instante después, la mujer más temida de la prisión estaba suspendida en el aire.
Un murmullo de asombro recorrió el comedor.
Al segundo siguiente, Vanessa cayó pesadamente de espaldas contra el suelo, provocando un estruendo que hizo temblar toda la sala.
La joven permaneció de pie junto a ella.
Ni siquiera parecía haber hecho esfuerzo alguno.
Respiraba con absoluta normalidad.
Su rostro no mostraba odio.
Tampoco miedo.
Solo una calma desconcertante.
Vanessa intentó levantarse para volver al ataque.