Luego extendió la mano. Colocó el anillo encima del reloj de Víctor. No dejó nota. Esa tarde regresó sola a la CASA de Lomas Verdes, en Naucalpan, pero no volvió para esperarlo.
Abrió una maleta y empezó a guardar únicamente lo que todavía consideraba suyo: fotografías de sus padres, documentos personales, una caja de cartas y un sobre de una clínica privada que conservaba desde diciembre.
La ropa de Víctor se quedó en su lugar. Los muebles también. Ana cerró la maleta, tomó el asa y la llevó hacia la puerta. ────────────────────── Escribe CASA y continuaré.
(Sé que quieres saber qué sigue. Continúa leyendo en los comentarios de abajo.)
Doné un riñón a mi esposo después de 22 años de matrimonio, pero tres días después de la operación lo escuché decirle a su amante: “Cuando salga de aquí, la casa será tuya”.