—Dijo que mamá ya tenía bastantes problemas. Que si se lo contaba, ellos discutirían por mi culpa.
Claudia se quedó inmóvil.
Pero el doctor todavía no había terminado. Amplió la imagen de la ecografía actual, señaló una zona oscura y añadió:
—Hay algo más. Y por el tamaño que tiene, no sería prudente mandarla a casa.
PARTE 2
La especialista de ginecología explicó que Lucía tenía una formación considerable junto a uno de los ovarios. Todo apuntaba a un quiste complejo, pero necesitaban más pruebas para saber exactamente qué era y descartar complicaciones. Debido al dolor y al tamaño, debía quedarse ingresada.
Lucía comenzó a llorar.
—¿Es culpa mía por no haberlo dicho antes?
La doctora acercó su silla.
—No. Sentir dolor y pedir ayuda nunca te convierte en un problema.