—Hoy no. Por favor.
Claudia salió y transmitió exactamente esas palabras.
Raúl se ofendió.
—¿Ahora la vas a poner en mi contra?
—No. Estoy respetando lo que ha pedido.
—Soy su padre.
—Y ella es la paciente.
Por primera vez en muchos años, Claudia no intentó suavizar la frase para evitar una mala cara.
Raúl se marchó poco después. Esa misma noche, mientras Claudia permanecía junto a la cama, recibió una llamada de Pilar, la hermana mayor de él. Había hablado con Raúl y venía indignada por “el espectáculo”.
—Dice que has tomado decisiones importantes sin contar con él y que ahora no le dejas ver a su hija.
Claudia cerró los ojos. Habría sido fácil entrar en una batalla familiar, pero no quería convertir la salud de Lucía en un concurso de versiones.
—Pilar, te voy a enviar solo 1 hoja. Léela y después me llamas.