Fotografió la indicación de la consulta anterior: seguimiento en 48-72 horas. Debajo, la firma de Raúl.
20 minutos más tarde, Pilar volvió a llamar. Su voz ya no sonaba igual.
—Él me dijo que la habían mandado a casa porque no tenía nada.
—A mí me dijo que ni siquiera habían venido al hospital.
Hubo un silencio.
—¿Lucía sabía que tenía que regresar?
—Sí. Y también sabía que no debía contármelo.
A la mañana siguiente, Pilar apareció con un neceser, ropa cómoda y los apuntes que una compañera de Lucía había dejado en su casa. No preguntó detalles delante de la adolescente. Solo le dio un beso en la frente y dijo:
—Tú ocúpate de ponerte bien.
En el pasillo se encontró con su hermano. Claudia no escuchó toda la conversación, pero sí una frase.