Prescott se quedó inmóvil.
—Lawson…
—Todo.
—El informe oficial fue claro.
—Quiero verlo otra vez.
Elena me miró.
—Empiece por el conductor del camión.
Prescott giró hacia ella.
—¿Qué sabes?
—Genevieve me llamó la noche anterior al accidente. Dijo que alguien la estaba siguiendo. Tres semanas antes me dio el collar y una copia parcial de los archivos.
—¿Por qué el collar?
Elena tocó la piedra azul.
—Me dijo que usted nunca creería mi historia sin algo que solo pudiera venir de ella.
Sentíque se me cerraba la garganta.
Mi esposa había pensado en todo.
Incluso en cómo convencerme después de muerta.
Aquella noche convertí mi casa en algo que nunca había sido.
No una fortaleza.
Un centro de investigación.
Abogados.
Médicos.
Especialistas en ciberseguridad.
Dos antiguos investigadores federales que ahora trabajaban en el sector privado.
Nadie recibió órdenes de amenazar a nadie.