LOS MÉDICOS DIERON DIEZ DÍAS DE VIDA A MIS GEMELOS DEKARA SEIS AÑOS — ENTONCES UNA MUJER SIN DINERO APARECIÓ EN MI MANSIÓN CON EL COLLAR QUE MI ESPOSA MUERTA LLEVABA CUANDO FUE ENTERRADA

¿Qué tiene que ver Sloane?

Elena me miró directamente.

—Todo.

Prescott dio un paso hacia ella.

—Cuidado.

—Déjala hablar.

Elena señaló el informe.

—Genevieve tenía una mutación hereditaria poco común. No era necesariamente mortal, pero podía aumentar ciertos riesgos hematológicos en sus hijos.

—Eso lo sabemos.

—No. Saben una parte.

Pasó varias páginas.

—Siete años atrás, antes del embarazo, Genevieve participó en un programa de fertilidad asociado con Halcyon.

Lo sabía.

Habíamos tenido dificultades para concebir.

Genevieve insistió en que el tratamiento era seguro.

Yo firmé documentos.

Demasiados.

Confiaba en ella.

Confiaba en los médicos.

Confiaba en Sloane.

—Durante el proceso —continuó Elena— se realizaron pruebas genéticas de los embriones.

—¿Y?

—Los resultados iniciales mostraban que dos embriones presentaban la mutación.

Sentí frío.

—Jonah y Blythe.

—No necesariamente. Todavía no.

Elena pasó el dedo por una línea.

—Según este reporte, esos embriones debían descartarse del procedimiento y utilizarse otros dos que no mostraban la variante.

—Entonces ¿qué ocurrió?

—Alguien cambió las etiquetas.

Prescott murmuró una maldición.

Yo no entendía.

O quizá no quería entender.

—¿Por qué?

Elena me sostuvo la mirada.

—Porque Halcyon estaba desarrollando una terapia experimental.

Sentí que la habitación se hacía más pequeña.

—No.

—Necesitaban pacientes con un perfil genético muy específico.

—No.

—Genevieve descubrió seis años después que los registros de sus hijos coincidían con números internos de un protocolo de investigación.

Golpeé el escritorio.

—¡Mis hijos no son experimentos!

Elena dio un paso atrás.

—Lo sé.

—¿Estás diciendo que alguien eligió deliberadamente embriones con una mutación?

—Estoy diciendo que los documentos indican que los embriones transferidos no correspondían a los que ustedes habían autorizado.

—¿Quién lo hizo?

—Eso era lo que Genevieve estaba intentando demostrar cuando murió.

Miré a Prescott.

—Llama a Franklin.

—Ya viene.

—Y bloquea la propiedad.

—¿Nivel?

—Total.

Prescott salió.

Me volví hacia Elena.

—¿Por qué Genevieve acudió a ti?

—Porque yo administraba archivos clínicos.

—¿Y por qué confiaría en ti?

Elena bajó la mirada.

—Porque mi hermana murió en el mismo programa.

Aquello me silenció.

—Tenía veinticuatro años. Le diagnosticaron una enfermedad hematológica poco después de participar en otro ensayo de Halcyon. Yo empecé a revisar archivos que no debía revisar.

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