Lucía conservó a varios.
Despidió a otros por conductas concretas.
No por cobardía moral general.
Organizó además un canal interno para comunicar conflictos de interés, irregularidades o acoso.
Tomás preguntó:
—¿De verdad alguien va a usar esto?
Elena Pardo respondió:
—Esperemos que sí antes de que necesitemos otra reconstrucción societaria.
Meses después llegó la primera denuncia interna.
No tenía nada que ver con corrupción.
Un jefe intermedio estaba asignando peores horarios a una trabajadora después de que pidiera reducción temporal por cuidado de su padre.
Lucía leyó el expediente y sintió una reacción personal inmediata.
Quería sancionarlo.
Elena la detuvo.
—Investigamos primero.
Aquello fue importante.
Tener experiencia de daño no convierte automáticamente a alguien en juez perfecto.
El procedimiento mostró que existían fallos reales, pero también errores de planificación generales.
Se corrigieron horarios, se formó al mando y se documentó una advertencia.