Se detuvo frente a la escalera.
Valeria había mandado retirar el acabado resbaloso y colocar una superficie más segura antes del nacimiento del bebé.
Abril pasó la mano por el barandal.
—No pensé que volvería a subir por aquí.
—Yo tampoco —contestó Valeria.
Abril llevaba un sobre sencillo.
Lo colocó sobre el escritorio del estudio.
Dentro estaban una tarjeta corporativa, una llave y los últimos objetos de la empresa que todavía conservaba.
—No quiero seguir viviendo de lo que es tuyo —dijo.
Valeria no respondió con un discurso.
Solo cerró el sobre.
La relación entre ellas siguió siendo incómoda durante mucho tiempo.
Abril nunca dejó de saber que Valeria había permitido que caminara hacia una trampa.
Valeria nunca olvidó que Abril había conocido parte de los movimientos de Julián y había preferido callar.
Pero ambas dejaron de fingir que el daño había empezado aquella madrugada.