Graciela había pensado que podía repetir una solución que años atrás nadie se atrevió a cuestionar.
Abril había pensado que mantenerse cerca de su hermano siempre sería más seguro que enfrentarlo.
Y Valeria había pensado que, por una sola noche, podía usar la crueldad de otra persona sin convertirse también en parte del daño.
Ninguna de esas ideas sobrevivió a la caída.
Tiempo después, cuando Valeria regresó a casa con su bebé, pasó frente a la escalera sin detenerse.
Abril estaba en el estudio esperando para devolver un último juego de llaves que había encontrado entre sus cosas.
Sobre el escritorio donde aquella madrugada supuestamente había un código para comprar una bolsa exclusiva, Valeria había dejado una FOTO del bebé recién nacido.
Abril la miró, puso las llaves junto a la imagen y salió de la casa por la misma escalera que una noche casi destruyó a toda la familia.