—Cariño… —dijo mirando al suelo—. No sé cómo decirte esto…
— ¿Qué pasa? ¿Encontraron algo?
Hubo unos segundos de silencio.
Entonces
respiró profundamente.
—Parece que… llevaba algo pegado ahí desde hace varios días.
Me quedé mirándolo sin entender.
El médico finalmente explicó lo sucedido.
Durante la exploración se descubrió un pequeño trozo de material adhesivo atrapado entre la ropa y la piel, aparentemente procedente de una etiqueta protectora de una prenda interior nueva.
Con el sudor, la humedad y el paso de los días, el material había comenzado a generar aquel olor tan desagradable.
Mi esposo se había cambiado de ropa muchas veces, pero nunca había visto aquel pequeño fragmento porque estaba situado en un lugar difícil de observar.