Aparecieron varias carpetas.
Contratos.
Transferencias.
Facturas.
Grabaciones.
Y un archivo de video.
Lucía señaló la pantalla.
—Tu padre instaló una cámara en su estudio cuando comenzó a sospechar que alguien revisaba sus documentos.
Gabriela abrió el archivo.
La fecha correspondía a la noche en que murió mi papá.
La imagen mostraba su estudio.
Mi padre estaba sentado frente al escritorio.
Ricardo permanecía de pie.
—Te di oportunidades, Ricardo —decía mi papá—. Te recibí en mi familia. Confié en ti.
Ricardo se rio.
—No exageres, Ernesto. Son negocios.
—Robaste dinero de empresas que sostienen a cientos de familias.
—No puedes demostrarlo.
Mi padre levantó una carpeta negra.
—Aquí están las pruebas.
Ricardo dejó de sonreír.
—Dame eso.
—Mañana voy a presentar una denuncia.
Entonces Ricardo dijo algo que jamás olvidaré.
—Si haces eso, Mariana se enterará de que tiene un hermano. ¿Quieres destruir la imagen que tiene de ti?