MI ESPOSO ME DIJO QUE SE IBA DOS AÑOS A SUIZA… PERO SU AMANTE EMBARAZADA LO ESPERABA EN CANCÚN, Y LO QUE ROBÓ DE NUESTRA CAJA FUERTE ERA MUCHO PEOR
—Te prometo que estos dos años pasarán volando, mi amor. Todo este sacrificio es por nuestro futuro —me dijo Ricardo mientras me besaba la frente en el Aeropuerto Internacional de Monterrey.
Yo lloré abrazada a él, como cualquier esposa destrozada por una despedida.
Pero mis lágrimas no eran de tristeza.
Tres días antes había descubierto que mi esposo era un mentiroso.
No existía ningún ascenso en Suiza. Tampoco había una empresa esperándolo en Zúrich.
En su computadora encontré un contrato de arrendamiento de un departamento de lujo en Cancún, firmado por Ricardo Salazar y Valeria Montes.
Valeria era su compañera de trabajo. La misma mujer de la que siempre decía: