Mi esposo me llevó a un hotel de lujo para pasar nuestra última noche juntos y tomarnos una última fotografía. Después me susurró: «Prométeme que, pase lo que pase mañana, no me odiarás». Pensé que estaba bromeando. Pero aquella noche lo escuché decirle por teléfono a otra mujer: «Todo está preparado. Mi esposa todavía no sospecha nada. Mañana, cuando despierte, ya será demasiado tarde».

Porque a veces la persona que más temes perder es precisamente la que está preparando para ti el comienzo más hermoso de tu vida.

Y, lo más importante, nunca es demasiado tarde para amar y hacer realidad nuestros sueños. ❤️

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