Mi madre siempre me advertía: «Nunca vayas sola a la piscina con tu padrastro». Pero cuando tenía seis años, mi padrastro me llevó a una piscina vacía, cerró las puertas con llave y me susurró: «Tu madre tiene miedo de que te haga lo mismo que le hice a ella cuando tenía tu edad». Empecé a temblar de TERROR…

La oscuridad.

Un perro que ladra.

La parte profunda de una piscina.

Y cada vez que sucede, recuerdo cuando tenía seis años y estaba de pie junto al agua, suplicándole a un adulto que me llevara a casa.

Nunca les digo a mis hijos que son débiles por sentir miedo.

Los escucho.

Porque mi madre me enseñó una lección que me ha acompañado durante toda la vida.

Un niño no necesita que lo asusten para aprender a ser valiente. Un niño necesita saber que, cuando dice «Tengo miedo», alguien que lo ama estará dispuesto a escucharlo. 💔

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